Umami en tu cocina
Está en el tomate, el queso, el pescado… en muchos alimentos de tu día a día. Mira dónde encontrar el quinto gusto básico.
La lactancia materna funciona como una verdadera vacuna para el bebé: es responsable de protegerlo contra diversas enfermedades, como la anemia y las infecciones. Además, la succión del pecho hace que los músculos de la cara del bebé se desarrollen, contribuyendo con el habla y la respiración del niño.
Para la madre, la lactancia materna también es esencial, pues ayuda en la recuperación posparto y disminuye el riesgo de hemorragia, anemia, diabetes, cáncer de mama y de ovario. También auxilia en la pérdida de los kilitos adquiridos durante el embarazo y estrecha los lazos entre la madre y el bebé.
Recomendada hasta los 2 años de vida (debe ser el único alimento del bebé en sus primeros 6 meses, pues la ingestión de otro alimento en esa fase puede someterlo a infecciones, entre otras complicaciones), la leche materna posee muchas sustancias y nutrientes, entre ellos el glutamato, su aminoácido más abundante.
Él ayuda a promover el desarrollo del bebé, proporcionando energía para la multiplicación de sus células intestinales. Este mecanismo crea una especie de “barrera protectora” contra sustancias indeseadas, lo que es óptimo para evitar los cólicos intestinales que afligen con frecuencia a los pequeños en este período.
Preparar platos con prevalencia de sabor umami puede mejorar la nutrición de estas madres. Al fin y al cabo, con platos sabrosos es mucho más fácil alimentarse.
Vea algunas recetas simples y rápidas que pueden ayudar a estimular el apetito:
– Pan con tomate
– Penne alla puttanesca
– Arrollado de queso con tomate
– Bruschetta Integral
Recetas con hongos:
– Hongos rellenos con queso
– Espagueti de hongos
Recetas con carnes:
– Carne guisada
– Feijoada
– Moussaka
Recetas con lácteos:
– Pan de queso crocante
– Canastita de parmesano