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Bienestar

¿Por qué es importante salivar?

Salivar al comer es un proceso tan natural que ni pensamos para qué sirve. Entiende la importancia de la salivación y cómo el umami contribuye en el proceso.

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Basta con estar cara a cara con un plato apetitoso para que la boca se haga agua. Se junta el deseo de comer con el olor delicioso y… ¡listo! Ahí estamos salivando y ansiosos por degustar la comida.

Esto no es más que el organismo preparándose anticipadamente para la digestión. Ver la comida y sentir su aroma delicioso estimula el cerebro humano. Y este, a su vez, se encarga rápidamente de hacer su papel y accionar las glándulas productoras de saliva, secreción que inicia el proceso de digestión de los alimentos.
En el momento en que finalmente estás degustando la comida que está en tu plato, la saliva ayuda a humedecerla, haciendo que se deslice más fácilmente por la garganta. Sin contar que es gracias a este fluido que puedes sentir aún más el sabor y el aroma de la comida.

Las papilas gustativas son las responsables de captar los cinco sabores básicos del paladar humano, pero esa sensibilidad mejora mucho si los alimentos están en estado líquido o pastoso. Por eso, la saliva es extremadamente importante, principalmente cuando el alimento está sólido. Así es, y sus beneficios no se limitan a la degustación y la digestión. ¡Van muuuucho más allá! ¡Salivar es importante para tu salud bucal!

 

Boca saludable
Además de las funciones ya citadas, la saliva tiene función bactericida, protegiendo la boca de la acción de algunos microorganismos patógenos*. “Virus, bacterias y hongos de diferentes géneros pueden estar presentes en alimentos contaminados y, muchas veces, si nuestro sistema inmune no está preparado para defenderse, acabamos adquiriendo alguna infección o incluso intoxicaciones alimentarias. La primera barrera de defensa de nuestro organismo es la saliva. Ella posee electrolitos, enzimas e inmunoglobulinas** que pueden actuar contra esos patógenos. Sin embargo, si hay una concentración mucho mayor de esos patógenos en el alimento, no hay cómo protegerse, ¡por eso la higiene alimentaria es extremadamente importante!”, explica Hellen Maluly, doctora en ciencia de los alimentos y especialista en Umami.
Además de proporcionar autolimpieza bucal y acción antimicrobiana, también protege los dientes contra la desmineralización, ya que las proteínas presentes en el líquido logran retener iones como calcio y fosfato.

Con el flujo de saliva por debajo de lo normal, la limpieza de la boca se ve comprometida, aumentando la probabilidad de que los microorganismos contribuyan al surgimiento de caries dentales, infecciones y enfermedades de las encías. Por eso es importante observar cómo está el volumen diario de salivación.

Cuando la cantidad no es suficiente, lo más común es tener dificultad para deglutir, sentir los alimentos más pegajosos y adheridos a los dientes, ardor en las encías, labios secos y la lengua con mucha saburra (acumulación de placa bacteriana, con coloración blanquecina o amarillenta). Esta baja producción puede deberse a innumerables motivos, desde el estrés, pasando por el uso de determinados medicamentos (antibióticos, antineoplásicos, antidepresivos, antihipertensivos, antihistamínicos), alteraciones hormonales o en las glándulas salivales, hasta enfermedades sistémicas.

¿Y qué se puede hacer en esta situación? Hoy en día existen en el mercado geles humectantes (de limpieza) que pueden ayudar, pero lo ideal es siempre consultar a un médico o cirujano dentista, solo él podrá dar el diagnóstico preciso y la recomendación adecuada.

 

Consejo (umami) de oro
Pero un consejo casero puede ayudar, y mucho, en este problema: consumir alimentos umami, como tomate, parmesano, maíz y hongos, ayuda a estimular la salivación. “El glutamato y otras sustancias umami (como el inosinato y el guanilato) tienen el poder de estimular los receptores gustativos y mantener ese estímulo por más tiempo. Este mismo mecanismo también promueve el estímulo llamado ‘Reflejo Gustativo-Salival’, que acciona la secreción de saliva por las glándulas”, explica Maluly. También puedes estimular la salivación aplicando una leve presión en las glándulas salivales debajo de la mandíbula o masajeando el rostro justo debajo de las orejas.

El consejo vale para todos, incluso aquellos con flujo salival normal. Al final, cuanto más saliva, mejor la salud bucal.

* Patógenos: agentes biológicos (virus, hongos y bacterias) capaces de causar alguna enfermedad.
** Electrolitos: sustancias que generan iones positivos o negativos y que pueden entrar en contacto con microorganismos que no son resistentes a ciertas concentraciones y destruirlos; Enzimas: sustancias orgánicas, generalmente proteicas, que catalizan reacciones bioquímicas en el organismo; Inmunoglobulinas: glicoproteínas que ejercen la función de anticuerpos (proteínas que neutralizan la acción de algo extraño al organismo) y tratan de evitar, por diferentes mecanismos, la acción del antígeno (moléculas extrañas al organismo que pueden o no ser nocivas).

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