Umami en tu cocina
Está en el tomate, el queso, el pescado… en muchos alimentos de tu día a día. Mira dónde encontrar el quinto gusto básico.
Uno de los principales obstáculos enfrentados por pacientes en tratamiento oncológico está relacionado con su alimentación. Las náuseas muchas veces dificultan la ingestión y el apetito desaparece. Pero es en un momento complicado como este que mantenerse bien nutrido se vuelve aún más importante.
Ya se sabe que una alimentación saludable, equilibrada y con antioxidantes contribuye mucho al tratamiento de pacientes oncológicos. Alimentos como pescados, algas, legumbres y verduras poseen nutrientes que pueden ayudar en la lucha contra los radicales libres y toxinas derivadas de medicamentos. “Además de ser responsables por el quinto sabor, garantizan una mejor calidad de vida para el paciente”. La afirmación es de Priscila Rosa, nutricionista posgraduada en nutrición materno-infantil, fisiología del ejercicio y nutrigenómica.
Pero, en esta fase, es común sufrir alteraciones en la producción de saliva, que dificultan la ingestión y digestión de los alimentos. Muchas veces, los pacientes pierden el apetito, debilitando aún más el organismo. Por eso, Priscila aconseja invertir en la presentación de los platos. “Lo ideal es hacer una combinación bien bonita, para atraer la vista del paciente. El plato debe tener cinco colores diferentes”. Evite frituras, pues causan náuseas y mala digestión.
Para la dieta de los pacientes, la nutricionista indica alimentos saludables, que estimulen el paladar y el apetito. “Para el desayuno, una buena opción es el huevo, compuesto por aminoácidos que benefician la síntesis de proteínas y ayudan a mantener la inmunidad fortalecida y preservar la masa muscular. Las nueces de Brasil también son una excelente alternativa, pues poseen selenio, un mineral con elevado potencial antioxidante y regenerador de tejidos.”
Ya en el almuerzo, proteínas como las de los pescados son bastante indicadas. Es importante añadir cereales integrales, como el arroz integral o de 7 granos, fuente de vitaminas del complejo B que favorecen el funcionamiento del sistema nervioso. “Además de eso, crucíferas, como el brócoli y la coliflor, ayudan en la lucha contra procesos inflamatorios, neutralizan procesos tumorales y son fuente de vitamina C, D, calcio, hierro, magnesio, potasio y fósforo”.
En la merienda de la tarde, una opción es disfrutar de una rebanada de pastel de maíz, que además de poseer el quinto sabor bastante acentuado, es bien aceptado por niños que están en fase de tratamiento. Y prepare una cena bien umami. “El paciente puede comer una tortilla con champiñones, queso parmesano y tomatitos picados. Los champiñones son alimentos altamente nutritivos que también favorecen la inmunidad y aportan sabor al plato”, dice Priscila.
Como recomendación final, Rosa orienta que la selección de los alimentos y condimentos y la preparación de los platos se haga de la manera más natural y casera posible. “Y recuerde siempre realizar la higiene adecuada”.
A continuación, vea el menú ofrecido por la nutricionista Priscila Rosa.
Desayuno
Jugo antioxidante con 200 ml de agua de coco natural, 1 hoja de col rizada orgánica, ¼ de manzana verde, 1 trocito de jengibre, 1 zanahoria orgánica y un puñado de perejil.
1 huevo orgánico revuelto
1 rebanada de pan sin gluten para acompañar
Merienda de la mañana
Ensaladita de frutas orgánicas (melón, papaya y kiwi)
2 nueces de Brasil
Almuerzo
Ensalada de hojas, tomate en rodajas y pepino, sazonada con limón y sal
Arroz de 7 granos o integral
Pescado a la plancha
Frijoles negros
Brócoli y coliflor cocidos
Merienda de la tarde
1 rebanada de pastel de maíz
Té verde con piña
Cena
Sopa de calabaza japonesa con zanahoria y alga kombu
Tortilla con champiñones, queso parmesano y tomate picado