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Bienestar

La mayor parte del sodio que consumimos proviene de la sal utilizada en nuestra casa

La mayor parte del sodio que consumimos proviene de la sal que usamos para sazonar. Garantiza una mejor salud con umami y glutamato, manteniendo el placer de comer.

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¿Le pones sal a las papas fritas? ¿Y a la ensalada? ¿Y para sazonar alimentos como los frijoles y el arroz? Estas preguntas tienen una respuesta obvia, que dice mucho sobre nuestra rutina alimentaria y, principalmente, sobre nuestra salud. Brasil está entre los países que más consumen sodio en el mundo, sustancia presente en la sal y que es responsable de diversas enfermedades graves, entre ellas la hipertensión arterial, popularmente conocida como “presión alta”. Ha llegado el momento de revisar conceptos y buscar alternativas.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), lo ideal es consumir 5 gramos de sal de cocina por día — el equivalente a dos sobres. El brasileño, sin embargo, consume en promedio 12 gramos, ¡más del doble! Puede parecer un dato sin importancia, uno más de tantos que leemos todo el tiempo sobre salud. Pero, según la OMS, si esa diferencia se redujera, el número de muertes por accidentes cerebrovasculares podría disminuir un 15%, las muertes por infarto un 10% y cerca de 1,5 millones de brasileños no necesitarían tomar medicamentos para la hipertensión. La expectativa de vida aumentaría hasta en cuatro años – es decir, viviríamos más y con más salud.

¿Por qué es tan malo?

Básicamente, nuestro organismo busca siempre mantener un equilibrio entre la cantidad de agua y sodio. Cuando ingerimos mucha sal de cocina, quedamos con exceso de sodio en la sangre, que nuestro cuerpo intenta compensar reteniendo más agua. Como consecuencia, el volumen de sangre aumenta y también la fuerza que ejerce en las paredes de las arterias: el individuo queda con la presión arterial alta.

Es cierto que el sodio también está presente en otras sustancias, no solo en la sal de cocina. Sin embargo, los datos muestran que el villano está dentro de casa. En su conferencia en el XXIII Congreso de la Sociedad Brasileña de Hipertensión, el principal evento sobre presión arterial del país, el profesor titular de Toxicología de Alimentos del Departamento de Ciencia de Alimentos de la Unicamp, Doctor Félix Reyes, fue categórico: “la mayor parte del sodio que consumimos proviene de la sal que usamos todos los días para sazonar el alimento que nosotros mismos preparamos”.

La gran dificultad de disminuir el consumo de sodio es que la sal es el principal condimento presente en la mesa. Excluirla hace que comer deje de ser un placer. En este contexto, el glutamato monosódico tiene un poder que pocas personas conocen: utilizado en la proporción indicada a continuación, disminuye considerablemente la cantidad de sodio de una comida, manteniendo la misma aceptación. Al sustituir media cucharadita de sal que utilizas para sazonar una olla de arroz, por ejemplo, por media cucharadita de glutamato monosódico, tu alimento ya queda con un 25% menos de sodio y con el mismo éxito que tendría al paladar si fuera hecho solo con sal.

“El glutamato monosódico posee cerca de 1/3 de la cantidad de sodio presente en la sal de cocina”, señala Reyes. Además, es uno de los responsables de añadir el sabor umami a los alimentos. Otra forma de sentir el quinto sabor es a través de los alimentos en los que está naturalmente presente, como en el tomate, el queso parmesano y los champiñones. Rico y saludable: ¡con esa combinación, no hay quien pueda resistirse!

Para probar si tu plato de frijoles y arroz tiene mucho sodio, revisa nuestro juego, que enseña exactamente cómo reducir la cantidad de esta sustancia en tus preparaciones, garantizando la protección de tu salud.

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