Umami en tu cocina
Está en el tomate, el queso, el pescado… en muchos alimentos de tu día a día. Mira dónde encontrar el quinto gusto básico.
Los seres humanos, después del destete, se diferencian de los demás mamíferos por continuar consumiendo leche. Con una presencia cada vez mayor en el mercado laboral, muchas mujeres van dejando la lactancia en segundo plano o incluso dejan de practicarla. Muchas madres tienen que recurrir a la leche en polvo y a suplementos para sustituir la alimentación – por falta de tiempo, rechazo del bebé o necesidad de complementación. Sin embargo, solo la leche materna es capaz de ofrecer beneficios esenciales para el desarrollo del bebé, además del sabor único que posee. En este caso, la oferta de leche materna de los bancos de leche de los hospitales de referencia es una opción.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda que los niños sean amamantados durante los primeros seis meses de vida. En ese período, la leche materna debe ser su único alimento.
La leche materna contribuye a la inmunidad
¿Pero por qué la leche materna es tan importante? El Ministerio de Salud explica que la lactancia funciona como una especie de vacuna, protegiendo al niño de muchas enfermedades, como la anemia. Además, la presencia del Nitrógeno no proteico (NNP) ayuda en el desarrollo del intestino del bebé, ya que posee pequeños péptidos, urea, creatinina, ácidos nucleicos, aminoácidos libres, entre otros elementos. La concentración de glutamato, que confiere el sabor umami en la leche, aumenta después de los tres primeros meses de lactancia, llegando a constituir aproximadamente el 50% del total de aminoácidos libres; es esta alta concentración la que garantiza funciones fisiológicas muy importantes para el bebé.
Una investigación realizada con 65 mujeres ecuatorianas concluyó que las madres deben alimentar a sus hijos hasta, como mínimo, los seis meses de vida exclusivamente con leche materna. “Una de las muchas funciones del glutamato en nuestro cuerpo es la ayuda en la división celular. Renovamos nuestro intestino aproximadamente cada cinco días, por eso, el glutamato que los bebés ingieren a través de la leche materna es extremadamente importante para su desarrollo intestinal”, explica el autor de la investigación y profesor de la Universidad de Quito y Ph.D en inmunología y nutrición, Manuel Baldeón. Además, en situaciones de estrés intestinal el glutamato actúa eliminando parte de los radicales libres y protegiendo el órgano de daños funcionales y estructurales, es decir: ¡el umami es aliado de la salud desde el nacimiento!
Además de todos estos puntos positivos, el acto de amamantar ayuda en la formación de la arcada dentaria al promover el acto de succión, lo que trae mejoras en el desarrollo del habla y de la respiración del bebé. La recuperación de la madre también mejora cuando hay lactancia: los riesgos de hemorragia, anemia, diabetes, cáncer de mama y de ovario se reducen. Y lo mejor: amamantar ayuda a la madre a perder los kilos ganados durante el embarazo y estrecha los lazos maternos.