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Bienestar

La lactancia es umami y ofrece beneficios para madres y bebés

La lactancia es umami y una de las primeras interacciones afectivas entre la madre y el bebé tras el nacimiento. Y los beneficios van más allá del cariño.

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La creación de los lazos afectivos entre una madre y un hijo ya comienza en la gestación y se mantiene para el resto de la vida. Pero la lactancia quizás sea el acto más ilustrativo de ese afecto, ya que se trata de una de las primeras interacciones físicas entre la madre y el bebé tras el nacimiento.

Más allá de este vínculo, la lactancia materna ofrece muchas ventajas para la salud. Si para los bebés contribuye al desarrollo cognitivo, neuromotor y reduce riesgos de enfermedades respiratorias, de desnutrición o de diabetes mellitus, para las madres disminuye el sangrado posparto y las anemias, ayuda en la recuperación del peso pregestacional y reduce riesgos de cáncer de mama, de ovario y de fracturas óseas por osteoporosis.

De acuerdo con Denise Gonzalez Stellutti de Faria, especialista en enfermería obstétrica, doctora en Ciencias de la Salud y profesora del curso de Medicina de las FIPA (Faculdades Integradas Padre Albino), la leche materna es el alimento ideal para el recién nacido. “No se trata solo de un conjunto de nutrientes. Su complejidad biológica protege contra infecciones y alergias, además de estimular el desarrollo adecuado del sistema inmunológico y la maduración de los sistemas digestivo y neurológico”.

La especialista explica también que uno de los grandes beneficios de la lactancia para las mujeres está en la liberación de una oxitocina que hace que el útero se contraiga y reduzca el sangrado posparto y las ocurrencias de anemias.

Muchas madres se preguntan si la cantidad de leche que tienen es suficiente para sustentar a su hijo. Denise afirma que la leche cubre todas las necesidades nutricionales del recién nacido en los primeros seis meses de vida. “La Organización Mundial de la Salud recomienda la práctica de la lactancia materna exclusiva durante seis meses, y el mantenimiento de la lactancia junto con otros alimentos hasta los dos años de edad o más”.

Es importante recordar que no existe leche débil. “El niño que se alimenta únicamente de la leche materna mama más veces, principalmente porque este alimento es de fácil digestión. Por eso, hay la necesidad de ofrecer el pecho cada dos horas, hasta duplicar el peso de nacimiento, para después promover la lactancia materna a libre demanda”, complementa Denise.

¿Y para las madres que no consiguen amamantar? De acuerdo con la profesora, las complicaciones mamarias – como pezones doloridos, ampollas, fisuras mamilares, moniliasis mamilar, ingurgitación mamaria, conducto lactífero bloqueado y mastitis – son las principales causas del destete precoz. Como alternativa, es posible utilizar leche artificial, con recomendación pediátrica, o dar la leche materna en un vasito. “Y evite el uso del biberón, para que el bebé no confunda las tetinas y acabe dejando de mamar del pecho”, finaliza.

Presencia umami en la leche materna

¿Sabías que la leche materna posee una cantidad significativa de umami (168-190 mg en cada 100g del alimento)? “Además del glutamato en abundancia, el alimento contiene otros nucleótidos, como la inosina-5′-monofosfato. Son sustancias presentes en nuestro ADN que, cuando libres, pueden proporcionar el umami”.

La afirmación es de Hellen Maluly, farmacéutica y doctora en Ciencia de Alimentos. De acuerdo con ella, al evaluar las concentraciones de aminoácidos libres (componentes separados de las proteínas) en la leche materna, se percibe que la concentración del aminoácido glutamato es mucho mayor, en proporción, que la de otros aminoácidos.

Eso significa que los bebés pueden sentir el sabor umami ya en las primeras tomas de la lactancia. “Después de cinco meses, la leche se vuelve más madura y pasa a tener aún más umami”, complementa Hellen. Este contacto inicial con el quinto sabor puede ayudar en el desarrollo de una degustación diferenciada, pero vale recordar que la variabilidad en el paladar debe continuar después de la lactancia, para evitar la monotonía alimentaria.

Sobre los beneficios para los bebés, estudios sugieren que la presencia del glutamato en la leche materna contribuye a la formación de la pared intestinal. “Las células que recubren el intestino impiden que sustancias indeseadas, que pueden ser ingeridas con alimentos, entren en contacto con la pared intestinal”. Además, otros estudios hechos en Estados Unidos afirman que el glutamato puede actuar en la regulación de la ingesta de alimentos y en la saciedad.

¿Y por qué tenemos dificultad de registrar el sabor umami en nuestra memoria? “La cuestión de la memorización está más relacionada con el olfato y la memoria gustativa. Conseguimos registrarlo, pero no lo reconocemos como concepto ‘umami’. Teorías indican que la búsqueda por alimentos dulces, por ejemplo, está relacionada con la necesidad del organismo de carbohidratos y, por el sabor umami, con la necesidad de proteínas”, concluye Hellen.

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