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Gastronomía

Guía Rápida del pan hecho en casa

Aprende a hacer tu propio pan, uno de los alimentos más populares del mundo. Separamos algunos consejos básicos.

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¿Quién no ama un pan calentito? Y no hay nada que supere ese maravilloso olor de pan casero recién salido del horno esparciéndose por toda la casa. Si también se te hizo agua la boca solo de pensarlo, guarda los consejos que separamos a continuación:

Elige una receta y separa los ítems necesarios

Para comenzar, elige una receta de tu preferencia (que puede ser salada o dulce) y separa todos los ingredientes necesarios para ejecutarla. Lo ideal es tener una balanza o medidores de ingredientes como tazas o cucharas para medir las cantidades correctas de cada ítem. Hoy en día es posible encontrar balanzas digitales a precios más accesibles.

Levadura: ¿cuál usar?

Puedes usar la levadura biológica industrializada, que se vende fresca (en tabletas) o seca (en sobres o frascos). Los dos tipos ejercen la misma función. Sin embargo, la cantidad a utilizar en las recetas es diferente. Para que tengas una idea, una tableta de levadura biológica fresca (15 g) equivale a media cucharada sopera de levadura biológica seca (5 g).

También está el levain, una levadura natural que se puede hacer en casa. Lleva algunos días en estar lista para su uso y, cuando se almacena bien, ¡puede durar muchos años! Un pan preparado con levain queda con un aspecto más rústico y lleno de alvéolos (cavidades internas en la miga del pan que se forman por burbujas de gas).

Atención a la temperatura de los ingredientes

Los ingredientes líquidos, como agua o leche, deben usarse a temperatura tibia (ni fríos ni demasiado calientes). Otros alimentos, como huevo y mantequilla, deben estar a temperatura ambiente. Entonces, si los mantienes en el refrigerador, sácalos un poco antes de iniciar la receta.

Aprende a amasar la masa

Para hacer un buen pan necesitas tiempo y paciencia. El secreto también está en el amasado. Gran parte de los panes necesita un tiempo de amasado para que se formen las redes de gluten, que es un tipo de proteína presente en el trigo. Son estas redes las que darán estructura al pan, dejándolo aireado y esponjoso.

Existen algunas formas diferentes de amasar la masa de pan, pero la manera más simple es esta: Coloca la masa en una superficie lisa y limpia, como una encimera de mármol. Dobla la masa por la mitad y ve empujándola hacia adelante con la palma de las manos hasta llegar a la textura indicada por la receta (generalmente está pegajosa al principio, pero después de algunos minutos de amasado va quedando más uniforme y elástica).

Respeta el tiempo de reposo

Generalmente, la masa de pan necesita reposar un tiempo antes de ir al horno. El tiempo puede variar según la receta y la temperatura ambiente. En días más cálidos, la masa puede crecer más rápido que en días fríos. No sirve de nada tener prisa y hornear antes de tiempo, pues si no dejas reposar la masa lo necesario, el resultado no será el mismo. Recuerda cubrir la masa mientras reposa, para que no se reseque.

Consejos para hornear el pan

Precalienta el horno antes de colocar el pan a hornear. Muchas recetas indican la temperatura media de 180 grados (pero puede haber diferencias entre hornos). Si el horno está demasiado caliente, el pan puede dorarse por fuera y quedar crudo por dentro.

Consejo extra: ¡no tengas miedo de intentarlo! Es normal cometer algún error la primera vez que preparamos una receta, pero la próxima vez ya sabemos cómo corregirlo. Además, con la práctica, te vas familiarizando con la preparación, el amasado, el tiempo de horno, etc. ¡Y cuanto más practiques, mayor será la probabilidad de que tu pan casero quede delicioso!

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