Umami en tu cocina
Está en el tomate, el queso, el pescado… en muchos alimentos de tu día a día. Mira dónde encontrar el quinto gusto básico.
Con el envejecimiento, es común que ocurran alteraciones fisiológicas que pueden comprometer la calidad de vida. Una de ellas es la xerostomía (“boca seca”), consecuencia de la reducción de la producción de saliva. “Este es un síntoma muy frecuente en la tercera edad, principalmente como resultado del uso de medicamentos y de la presencia de algunas enfermedades”. La afirmación es de la nutricionista Gabrielle Gonçalves.
Además de la reducción de saliva, con el avance de la edad también pueden ocurrir cambios en el paladar, además de la sensación constante de ardor y dificultad para tragar los alimentos. “Esto hace que los adultos mayores opten por alimentos más blandos, como carbohidratos simples, y reduzcan el consumo de carnes y vegetales (fuentes importantes de nutrientes para todas las fases de la vida), lo que compromete la calidad de la alimentación”, explica la nutricionista.
De acuerdo con Gabrielle, para evitar que estos errores sean cometidos, una alternativa es incluir salsas, como las de tomate (¡umami!) en las comidas. “Si son húmedos, los alimentos tienden a estimular la salivación y a ser mejor digeridos.” Además, acompañamientos como purés de papa o de mandioca pueden facilitar la ingestión de la comida.
El sabor ácido de las frutas cítricas también es conocido por estimular la producción de saliva. “Una opción es tomar jugos de naranja, limón, acerola o piña junto con la comida. Y de postre, optar por helados y paletas de frutas”, complementa. De acuerdo con Gabrielle, los alimentos fríos están entre los más indicados para adultos mayores con xerostomía. Otra alternativa para aumentar el flujo salival es consumir menta y rúcula. “Estos vegetales dan sensación de frescura, lo que acaba estimulando la producción de saliva.”
Como recomendación final, la nutricionista recuerda la importancia de tomar líquidos a lo largo del día. “Agua, jugos naturales, agua de coco y tés fríos, son todos aliados importantes. Alimentos secos, duros y difíciles de tragar, como panes, tostadas y galletas deben ser evitados”, finaliza.
Alimentos que no pueden faltar en la dieta
La nutrición adecuada es fundamental para el mantenimiento de la calidad de vida durante el envejecimiento. De acuerdo con Gabrielle, no pueden faltar en el menú:
– Alimentos que son fuente de hierro, para prevenir anemias. Están en este grupo las leguminosas (lenteja, garbanzo, soya, frijoles), los vegetales de hojas verde oscuras (col, rúcula y espinaca) y la carne roja;
– Alimentos fuente de Vitamina C, para potenciar la absorción del hierro, como naranja, acerola, guayaba, limón y fresa;
– Leche y derivados, que poseen calcio, son importantes en el mantenimiento óseo;
– Vitamina A, presente en alimentos como huevos, zanahoria y batata, para proteger el sistema inmunológico;
– Alimentos fuente de vitamina E, como las oleaginosas, el aguacate y el germen de trigo, por tener un papel antioxidante;
– Vitamina D, para mantener la salud ósea y muscular, presente en alimentos como atún, sardina y salmón;
– Alimentos integrales (arroz, harinas, panes, pasta) para buen funcionamiento intestinal y control de la glucemia;
Incluso con estos consejos generales, es importante que la dieta sea establecida por un nutricionista. Cada organismo puede tener condiciones muy específicas en esta fase de la vida. “Solo un profesional del área podrá indicar el menú más adecuado, considerando las necesidades y restricciones dietéticas de cada uno”, orienta Gabrielle.
Recordamos que la adición de glutamato monosódico en las preparaciones no solo ayuda a realzar el sabor de los alimentos, dando el gusto umami a las recetas, sino que también ayuda en la producción de saliva, lo que contribuye a una mejor aceptación de los alimentos.