Umami en tu cocina
Está en el tomate, el queso, el pescado… en muchos alimentos de tu día a día. Mira dónde encontrar el quinto gusto básico.
Fortalecimiento de la inmunidad, prevención de enfermedades, combate a la obesidad y desarrollo cognitivo están entre los diversos beneficios que la lactancia proporciona al bebé. Para las madres no es diferente: además de favorecer la involución uterina, reduce riesgos de hemorragias posparto y protege contra el cáncer de mama.
Sin embargo, mucha gente conoce casos en los que la leche se “endurece”, imposibilitando a la madre amamantar.
“Para evitar la ocurrencia de ingurgitación mamaria (término médico para la congestión o exceso de leche), es necesario dejar que el bebé mame a libre demanda, lo que también ayudará a vaciar el pecho”. La afirmación es de Camila de Souza, enfermera especialista en Urgencias, Emergencias, Terapia Intensiva y Gestión en Salud, que actúa en el área de salud pública con énfasis en Atención Básica, Salud de la Mujer y Red Cegonha.
Para la enfermera, no existe tiempo ni hora exacta para amamantar. “En los primeros meses, el bebé aún no tiene una rutina de tomas. Esta será adquirida con el tiempo. Por eso, el pecho debe ser ofrecido siempre que el bebé lo pida. Si aún así ocurre la ‘congestión’, la mujer debe realizar la extracción del exceso de leche con las manos”, explica.
Entre las razones que llevan a la ingurgitación mamaria, Camila cree que están asociadas a la succión inadecuada del bebé y al vaciamiento incompleto del pecho. “Fisiológicamente hablando, tal cuadro se debe al aumento de la vascularización, a la acumulación de leche, a la formación de edema (hinchazón) y a la obstrucción del drenaje del sistema linfático, factores que comprometerán el flujo de la leche e incluso interrumpirán su producción.”
Los síntomas son fácilmente reconocibles. Hay aumento del volumen del pecho, presencia de áreas enrojecidas en los senos, dolores intensos, hinchazón, sensación de malestar y, en algunos casos, fiebre. Los pezones también pueden quedar aplanados, dificultando aún más la salida de la leche.
De acuerdo con la enfermera, el acto de amamantar es el principal mecanismo para fortalecer los lazos afectivos entre madre e hijo y debe ser exclusivo hasta los seis meses de vida del bebé. “Está contraindicada la oferta de agua, tés, jugos, caldos y papillas”, complementa.
Como recomendación final, Camila resalta la importancia de la leche materna para la prevención de enfermedades como diabetes, hipertensión arterial sistémica, obesidad, síndromes metabólicas y enfermedad celíaca. “Es un método práctico, de libre oferta y sin costo que fortalecerá la inmunidad del bebé y disminuirá el riesgo de muertes neonatales”.
Algunos consejos de Camila de Souza para evitar la “congestión” de la leche:
Si aun así la “congestión” se desarrolla, algunas medidas pueden mejorar el cuadro y aliviar los síntomas:
Y atención: si esas medidas no fueran eficaces, consulte a un médico para volver a la normalidad y retomar la lactancia lo antes posible.
Leche materna: alimento umami con muchos nutrientes
No es por casualidad que la leche materna es considerada el alimento más completo para los bebés. Además de ser fuente de proteínas (caseína, del suero y albúmina), posee grasas buenas (que proporcionan energía), carbohidratos como la lactosa, minerales (calcio, hierro y zinc), vitaminas A, D, E, K, C y del complejo B y anticuerpos que protegen a los bebés de enfermedades.
De acuerdo con Camila de Souza, la leche materna sufre variaciones según la etapa de la lactancia, que se divide en: