Umami en tu cocina
Está en el tomate, el queso, el pescado… en muchos alimentos de tu día a día. Mira dónde encontrar el quinto gusto básico.
No todo el mundo lo sabe, pero las algas no sirven solo para envolver sushis y temakis. Son bastante versátiles y pueden utilizarse en sopas, ensaladas, rellenos o incluso como aperitivos. Particularmente, el Kombu – muy presente en la gastronomía asiática – es una de las más umami y, además, aporta diversos beneficios para la salud.
Al igual que otras algas marinas, el Kombu contiene una gran cantidad de minerales que absorbe del mar. En especial se destacan el calcio, que ayuda en la formación de huesos y dientes, en la coagulación sanguínea y en la memoria; el hierro, que reduce el riesgo de aparición de anemias; y el yodo, que garantiza el buen funcionamiento de la tiroides.
El Kombu también ayuda en la digestión y en el adecuado funcionamiento del intestino. Esto porque posee fibras que no son digeridas en el intestino y que, en consecuencia, aumentan la sensación de saciedad. Debido a los altos niveles de aminoácidos esenciales, que son responsables del sabor umami, también es fuente de proteínas.
El alga contiene, además, una serie de vitaminas como la K que, además de poseer función antihemorrágica, también ayuda a mantener el buen funcionamiento del sistema gastrointestinal; A, C, E y B12, que aumentan la inmunidad, ayudan en las reacciones metabólicas, son antioxidantes, mejoran la cicatrización y previenen diversas enfermedades.
Un poco de historia
Muchos misterios rodean el origen del alga Kombu. Todo indica que ya era utilizada durante el período Jomon (la primera civilización japonesa), que finalizó en 200 a.C. Sin embargo, la literatura japonesa registró por primera vez la existencia del Kombu en el siglo VIII, en la región de Tohoku.
En el Período Muromachi (de 1336 a 1573) se crearon nuevas técnicas de conservación y cultivo, principalmente con el objetivo de aumentar la vida útil del alga, que hasta entonces era muy corta. Así, la ciudad de Tohoku comenzó a exportarla a otras regiones de Japón.
Fue solo durante el Período Edo (1603 a 1868), cuando los japoneses de Honshu colonizaron Hokkaido, en el extremo norte del país, y abrieron nuevas rutas marítimas, que el alga finalmente se difundió por todas las regiones de Japón. Hasta hoy, aproximadamente el 90% del alga Kombu se cultiva en Hokkaido.
El Kombu se utiliza como uno de los ingredientes base para preparar el caldo dashi. Puede que no lo conozca por el nombre, pero ciertamente ya lo ha probado en restaurantes japoneses, ya que es uno de los condimentos más utilizados en la cocina del país. Fue mediante el análisis del caldo que el científico japonés Kikunae Ikeda, en 1908, descubrió la existencia del sabor umami, que tiene el increíble poder de realzar el sabor de los alimentos (sepa más aquí), haciendo que su día a día en la mesa sea mucho mejor.